Para su publicación nos envía el
siguiente texto, señalando que no es simplemente un libro. Es una historia
real. Una historia de dolor, de lucha y, sobre todo, de superación.
Saúl tenía solo 16 años cuando un
accidente de bicicleta cambió su vida para siempre. Dijeron que se quedaría
vegetal y que lo mejor sería desconectar. Pero Saúl decidió luchar. Y luchó.
Este libro nos habla de las
heridas que se ven… y de aquellas que nadie puede ver. De caer, levantarse y
seguir caminando cuando parece que ya no queda ninguna fuerza.
Y hay una frase que resume
perfectamente ese espíritu:
«En 3 meses me voy de aquí… y me
voy caminando».
Hoy, en Quintes, quiero invitaros
a descubrir esa historia.
Porque quizá, al leer Cicatrices del Alma, entendáis que algunas cicatrices no son señales de derrota. Son la prueba de que sobrevivimos.

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