Sonia Segarra sustituye como
presidenta de Mar de Niebla a Blanca Cañedo: el "honor" de relevar a
la maestra
Nico Martínez
Blanca Cañedo y Sonia Segarra. La
historia y el éxito de Mar de Niebla no se puede llegar a entender sin hablar
de estas dos profesionales que desde hace una década han llevado a cabo las
labores de presidenta y vicepresidenta, respectivamente. Ahora, con el objetivo
de revitalizar el funcionamiento de la fundación de la zona oeste, Blanca
Cañedo ha decidido que sea Sonia Segarra la que se ocupe de la presidencia y
que ella pase a ser su mano derecha. "Es un honor que mi maestra me pase
el testigo", afirma Segarra, con una sonrisa de oreja a oreja y con una
larga ristra de planes y proyectos que ya tiene apuntados en su inseparable
libreta.
Sonia Segarra (Valladolid, 1971),
se trasladó a Gijón en 2006. Hasta entonces, su trayectoria laboral se había
centrado en la consultoría y la gerencia empresarial después de haberse
licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Barcelona, la ciudad en la
que vivió hasta que se mudó a Gijón. Su vínculo con el trabajo social dio
comienzo en la Escuela de Trabajo Social de la Laboral, una etapa que resultó
clave para que más tarde trabajara como coordinadora de proyectos en el colegio
La Corolla y como vicepresidenta en la Fundación Mar de Niebla.
Finalmente, a principios de curso
puso fin a su labor en La Corolla y pasó a estar totalmente centrada en Mar de
Niebla, una entidad en la que participó como vicepresidenta desde que en 2015
se convirtió en Fundación.
Un cambio de presidencia que será
gradual
A lo largo de esta etapa, Segarra
ha aprendido a diario de la capacidad de liderazgo de Blanca Cañedo, quien a
sus 73 años prefería que otra persona se ocupara de la presidencia.
"Pienso que es importante no estar demasiado tiempo en ningún puesto para
que haya otras miradas diferentes. Sonia nos encajaba perfectamente a todos los
miembros del patronato. Cuando vimos que dejaba lo del colegio, entendimos que
era una buena oportunidad", explica Cañedo.
Desde principios de año, ese
cambio en la presidencia se está realizando de manera gradual. "Al seguir
estando como vicepresidenta, Sonia sabe que me tiene a su disposición y que
vamos a trabajar de la mano. Dialogaremos permanentemente", desarrolla
Cañedo.
La ya vicepresidenta de la Fundación Mar de Niebla se sienta "muy satisfecha y orgullosa" de lo logrado a lo largo de esta década. "Ha crecido mucho desde que llegué. Ahora ya es una entidad que tiene una gran repercusión y un importante reconocimiento a nivel nacional. Además, estamos en un momento dulce y de cierta tranquilidad porque los recursos que recibimos ya están más consolidados y el acceso a las administraciones ha avanzado. Pero no se me olvida que antes de pasar a ser fundación había muy pocos recursos. Eso, por suerte, se ha conseguido cambiar y a partir de aquí hay que seguir haciendo cosas", remarca Cañedo.
Pese a este relevo
"natural", las líderes de Mar de Niebla tienen claro que el futuro
debe pasar por mantener los valores, la misión y la vocación de la fundación.
"Este recurso es una maravilla. El objetivo principal es el desarrollo
comunitario y lo mejor es que somos una entidad muy viva que fluctúa en función
de cómo se encuentra el entorno y las necesidades que existen", indican.
Un equipo con 58 personas
contradas y 163 voluntarios
En la actualidad, Mar de Niebla
cuenta con 58 personas contratadas entre directivos, técnicos y monitores, 46
personas como alumnado trabajador en procesos formativos de certificados de
profesionalidad y 163 voluntarios. Además, durante 2025, alrededor de 5.000
personas participaron en sus proyectos y actividades.
Sonia Segarra confía en que el
futuro de Mar de Niebla esté repleto de logros. "Somos una gran familia y
eso se nota a la hora de poner en marcha los proyectos", apunta la nueva
presidenta de la fundación, quien a sus 54 años se siente "totalmente
preparada" para un reto que le genera "mucha ilusión".
Uno de los grandes retos que se
marca a corto plazo es continuar desarrollando el plan estratégico que tienen
diseñado desde 2023 y hasta 2030. Ese programa gira en torno a siete líneas:
vencer la soledad transgeneracional, el bienestar emocional así como el
educativo, la digitalización, la sostenibilidad, la economía circular y
solidaria, y las oportunidades de vincular la información, la comunicación y la
comunidad.
Asimismo, Segarra adelanta que
"tenemos en mente algunos proyectos preciosos y otros que ya estamos
construyendo". Uno de ellos será un espacio capacitador para impartir
formaciones para jóvenes que estén vinculadas al ámbito de la hostelería. "Contamos
con la colaboración del Principado y del Ayuntamiento. En los próximos meses
nos centraremos en encontrar algún local en el barrio que tenga, al menos, 100
metros cuadrados", comenta Segarra.
Fuente LA NUEVA ESPAÑA
Sonia Segarra, a la izquierda, y Blanca Cañedo, ayer, en la sede de Mar de Niebla. / Marcos León
