11 enero 2026

La sidra de hielo de Castañón obtiene un galardón internacional tras brillar en Euskadi: "Es un premio al esfuerzo de la familia"

El consejo regulador de la DOP trabaja para incorporar al sello de calidad esta variedad, que supone uno de los principales logros del proceso de diversificación del sector

J. A. O. Villaviciosa

La sidra de hielo de Sidra Castañón, "La Bonagua", sigue recabando galardones. Tras su primer puesto en el XLVIII Festival de la Sidra de Nava y la Medalla de Oro en el Concurso Internacional SagardoForum del País Vasco, la marca de Quintueles (Villaviciosa) acaba de ser distinguida también con la Medalla Gran Oro en el Concurso Internacional NewWine 2025.

"Este reconocimiento, la máxima condecoración otorgada por el certamen, sitúa a esta sidra de hielo en la cúspide de las elaboraciones mundiales por su calidad excepcional y su complejidad sensorial", subrayan los responsables de Sidra Castañón, donde este "Gran Oro" del certamen NewWine se ha recibido como "un reconocimiento al esfuerzo de toda una familia por elevar la sidra de hielo a nuevos estándares de calidad". "Que un jurado internacional nos otorgue la máxima puntuación confirma que es un producto de talla mundial", concluyen los llagareros.

Las sidras de hielo que se elaboran en Asturias, cuyas primeras botellas salieron al mercado en 2007 como una auténtica rareza en la región, han logrado en los últimos años los más prestigiosos premios internacionales de calidad, superando, incluso, a las producciones de Canadá, cuna de la variedad. Es más, el consejo regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias trabaja desde hace tiempo por incorporar al sello de calidad esta variedad de sidra, uno de los principales ejemplos del exitoso proceso de diversificación recorrido por los llagareros asturianos en las últimas décadas.

La sidra de hielo no se escancia y su graduación alcohólica es superior a la natural, situándose, según los productores, entre los nueve y los doce grados. Además, contra lo que pudiera parecer por su nombre, no se consume helada ni acompañada de hielo. Los expertos aconsejan degustarla a una temperatura aproximada de cuatro grados para poder disfrutar al máximo sus propiedades.

Se trata de una bebida que puede asemejarse a los licores de sidra, pero que resulta más densa e intensa en un color ámbar y sabor afrutado. Marida bien con quesos, foie gras y postres no demasiado dulces.

Fuente LA NUEVA ESPAÑA

Julián y Alfonso Castañón