En aquellos tiempos empezaba a
construirse la Universidad Laboral una obra que transformó profundamente la
zona y atrajo a numeroso emigrantes
Maribel repartía el correo por la
parroquia de Quintes, Venta de la Esperanza y Granderroble. Por Quintueles lo
hacia su tío. El reparto era siempre en bicicleta de zapatillles y madreñes,
sin importar las condiciones meteorológicas. Pedaleaba bajo el sol del verano,
bajo la lluvia del invierno y también durante las tormentas, a las que tenia
verdadero pánico. Pero nunca faltaba a su obligación.
Los domingos el trabajo
continuaba, aprovechaba la misa para entregar cartas y avisos a muchos vecinos.
El correo era entonces mucho mas que un servicio; era el vinculo con los
familiares lejanos, las noticias esperadas y, en ocasiones, las únicas palabras
que llegaban desde otros lugares.
Después de misa, la juventud de
la parroquia se reunía en Casa Lozana, donde se organizaban bailes. Allí
compartían risas, música y amistad. Su maestro de baile fue Ismael “Mael, el de
Rovigo”, a quien siempre consideró uno de sus mejores amigos, casi como un
hermano.
Recordar su paso por Quintes es
evocar una época de felicidad absoluta, un tiempo donde cada casa se sentía
como el propio hogar. El cariño y la ayuda incondicional de los vecinos
convertían el trabajo diario en una gran familia. Figuras inolvidables como
Generosa de Casa Kiko, hoy Castañon, María la de Eladio, Seso de Casa Eduardo o
--- de Casa Kilo, encarnaban esa solidaridad rural tan pura. En los días de
invierno, cuando la lluvia arreciaba, sus puertas se abrían de par en par con
ofrecimiento generoso: “Deja aquí las cartas, nosotros nos encargamos de dárselas
a los de abajo”
Con la incombustible energía de
la juventud, Maribel repartía sus días entre las exigencias del trabajo diario
y su pasión por la música cantando con sus amigas en el coro de Quintueles
dirigido en aquella época por el maestro Guridy; a la vez que participaba en el
grupo de teatro. Los ensayos eran por la noche, por el día no podían perder el
tiempo en “esas cosas”. Destaca su papel como la hija de Don Juan en la obra
“La locura de don Juan”.
El estreno fue en la Venta de la
Esperanza con un lleno total y un éxito que les llevó a interpretar la obra en
Pion en Casa Pepito y en Argüeru.
Talento no le faltaba a Maribel
que incluso recibió oferta de unirse a una compañía profesional de teatro.
El reparto de correo le sirvió de
pretexto para acercarse al hombre que se convertiría en el gran amor de su
vida: Evelio. Juntos compartieron 57 años de vida y formaron una hermosa
familia. Su historia de amor comenzó cuando ella tenia 19 años, su primera cita
fue en las fiestas de San Pedro en Villaverde. Hoy, aunque el fallecimiento de
Evelio puso fin a su historia en común, su legado y su recuerdo permanecen
imborrables.
La historia de Maribel, “la del
correo” es una historia sencilla, pero es también la historia de una época y de
una generación irrepetible: la de esas niñas y niños que compartieron el año se
nacimiento con el fin de una guerra civil y maduraron bajo el signo de la
escasez y el deber familiar. Fueron, sin embargo, un ejemplo de adaptabilidad
demostrando que quien tiene el corazón pleno ignora la escasez del mundo.
Reyes Ugalde Tuero
(Publicado en el libro de las Fiestas
de San Bartolomé 2026)