Quintes se queda sin un buen vecino, todo corazón y ejemplo de entrega y
dedicación.
La familia llegó a Quintes hace
más de 40 años y al fallecimiento de su esposa, Pili Roces, Alfredo decide quedarse definitivamente y dedicarse en cuerpo y alma al cuidado de su hijo Fredi con
parálisis cerebral. A partir de ahí, padre e hijo han sido dos personas
inseparables, su padre se ha mantenido siempre a su lado intentando dar a
Fredi el mayor número de satisfacciones posibles. Los últimos 42 años disfrutaron
juntos del futbol con el Sporting, eran socios de la peña Casa Kilo con la que
viajaban al menos cuatro veces al año. Alfredo no dudó en dar todas las alegrías
posibles a Fredi, como la ilusión de ir desde Quintes a Covadonga en silla, o
celebrar su 50 cumpleaños en una espicha que reunió a más de 75 personas. Comentaba
Alfredo que "Simplemente por ver cómo disfruta merece muchísimo la pena el
esfuerzo de viajar con él".
Tejedor era un gran colaborador
de las actividades que se celebran en Quintes. Aficionado a la elaboración de
sidra y profesional en fabricación de piezas metálicas llegó a
construir un llagarin en su casa de Quintes para participar en la fiesta de
sidra casera que se celebra anualmente en Quintes y Quintueles.
Celebración de la Palabra de
cuerpo presente, en la Capilla del Tanatorio Gijón-Cabueñes, a las DOCE de la
mañana del VIERNES, día 7, y a continuación, sus restos mortales serán
incinerados en el mismo tanatorio.
Ha fallecido un hombre bueno y un vecino
ejemplar, pero queda una familia unida y fuerte. Mis más sinceras condolencias
a sus hijos Fredi y Susana; hijo político, Joaquín; nieta, Jimena; y demás
familia
D.E.P
J. Caicoya
| Padre e hijo en su llagarin de Quintes |