Tradicionalmente la pandereta y
el pandero eran instrumentos femeninos, mientras que el tambor y la gaita eran
de uso exclusivo de los hombres
Cuentan las crónicas que en
Asturias la mujer que se atreviese a tocar la gaita o el tambor, o los hombres con la pandereta y el pandero eran
objeto de burlas y mofas por parte de los vecinos.
Una de las primeras mujeres que
se atrevió a romper con aquella costumbre en la década de los 70, fue Hilda “La
Mariñana”, de la familia “Los Mariñanes” de Castiellu de la Marina de
Villaviciosa de donde eran naturales por ser grandes bailadores.
Hilda “La mariñana vestía con el
traje tradicional de paisano tocando el tambor, y era frecuente verla en el
desfile de Las Carrozas de Gijón y otros lugares de Asturias tocando para los
grupos folclóricos.
Cuando desaparecen definitivamente
Los Mariñanes en 1986, Hilda, la última referencia viva -musicalmente hablando-
siguió participando en todos los eventos folclóricos de Gijón -ciudad donde
residía- hasta su fallecimiento en 1994. Ejerció de tamboritera y abrió durante
muchos años el desfile de carrozas del Día de Asturias, ataviadas de estampas
populares de la región, cita importantísima en las fiestas del verano gijonés.



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